domingo, 20 de enero de 2013

VÍNCULOS DE SANGRE

Muchas veces me planteo qué es un vínculo y por qué se rigen de esa manera y qué les lleva a llevarnos a actuar de esa manera, pues bien parece que encontré tal misterio en algo como la sangre, la sangre que corre por nuestras venas y nos determina el todo de nuestro ser.

Muchas veces me pregunto si deberíamos dejar rienda suelta a nuestros instintos, si deberíamos ser más racionales, si deberíamos creer en algo sobrehumano para dar sentido a estas vida. Estas preguntas no nos vienen de nuevo, pues en la historia de la filosofía todos los pensadores se han dejado el pellejo en establecer una posible respuesta que contente a todo el mundo, pero a decir verdad no se puede contentar a todo el mundo. Nuestras configuraciones cognitivas son distintas de un ser a otro. No todos tenemos los mismos pensamientos ni razonamos de la misma manera.

Cuando veo a una madre y a su hijo intercambiando eso que llamamos amor me percato de que hay algo mucho más importante que el propio sentimiento del amor, el de la sangre. La sangre o genes, llamadlo como os venga en toda gana es determinante a la hora de establecer las relaciones sociales entre miembros de la misma especie. En la sangre hay todo un compendio de esencias naturales que nos permiten identificarnos, aunque a veces no lo hacemos. Pero ello es porque va en nuestra esencia o ¿acaso nos percatamos de que vemos o sólo vemos porque siempre hemos tenido la facultad de ver?

Hay muchos pensadores que elevan las relaciones sociales a una simple obra de teatro en que los convencionalismos sociales derivados de la evolución social y cultural son los protagonistas, los pilares sobre los que la vida se sustenta. Yo en parte estoy de acuerdo, aunque también habré de reconocer que si lo mismo se cumple en otras especies, que no son la humana, será porque algo de biológico tendrá aquello, es decir, la vida biológica también es una obra de teatro en que la improvisación está muy presente. Tú te levantas día tras día sin saber si ese león que se halla en el horizonte te va a comer o no o si ese cocodrilo que merodea por las aguas del Nilo te va a clavar sus colmillos para asfixiarte y hacer de ti su desayuno del día. Todo es un devenir de acciones las cuales una vez hechas tenemos el poder de controlar.

En conclusión y última instancia, los vínculos que nos unen son más fuertes que aquello que creemos que nos separa. Es más fuerte la manada en conjunto que la zebra que intenta hacer frente a esa leona que de ella está hambrienta. Y los vínculos entre miembros de una misma estirpe es mayor que cualquier fuerza motriz en la naturaleza.


Gracias por seguir este blog y siento no haber actualizado desde hace mucho. 

Espero que os guste¡¡¡¡¡ ;) 



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