Pues bien, éste ha sido un paso muy importante en cuanto a humanidad se refiere, pero también, y a mi parecer, en cuanto a la biología. Porque estamos evolucionando con otras características bien diferentes a las de nuestros antepasados. Queremos con un simple "click" tener la situación bajo nuestros pies, bajo control. Queremos comunicación, ansiamos comunicación, anhelamos comunicación. Y es muy natural esto. Porque el ser humano es un animal social muy complejo que necesita de los demás de su especie para comunicarse, compartir. Es altruismo social, que deriva, asimismo, de una larga evolución cognitiva en que las emociones han tenido mucha importancia en la toma de decisiones. Cuando creamos, al igual que nuestros primos, los primates, las sociedades jerarquizadas y estamentales, en menor grado, nos dotamos a nosotros mismos de una capacidad maravillosa, que asegura nuestra supervivencia, el subsistir de la especie, la de compartir conocimientos y aplicarlos a nuestra vida para hacerla más fácil y llevadera. Con menos, más.
Es cierto que muchos primates aprenden imitando, en la mayoría de casos, pero el ser humano, como excepción imperante en varios aspectos, no lo hace así, sino que aprende con maestros, que son los que en la sociedad les enseñan a multiplicar, hablar bien, escribir, sumar, estudiar, beber, comer... El ser humano, a través de las redes sociales, lo que anhela es expandir una opinión, un conocimiento, una experiencia, un saber innato que cada uno lleva dentro. Las redes sociales no sólo sirven de plataforma de diversión y comunicación verbal, en su sentido más estricto, sino que sirven de trampolín para expandir un conocimiento que, se cree, es bueno, un saber que puede ayudar a la sociedad a avanzar en lo cognitivo. Podríamos decir que las redes sociales, junto con la tecnología y la ciencia, han sido de las mayores revoluciones que el ser humano ha experimentado jamás, una revolución de una generación a otra en un periquete. Como si hubiese ocurrido de la noche a la mañana. Nuestros padres se asombran al ver lo que podemos hacer con nuestros teléfonos móviles, con esos dispositivos creados, en primer lugar para hablar y, como mucho, mandar mensajes, mientras que nosotros, sin ver el grado de evolución, tratamos a estas tecnologías como algo natural, intrínseco de nuestro carácter.
Y lo que yo me pregunto "¿Es bueno tener esas redes sociales?" Pues, en mi opinión, sí, categóricamente, sí. Porque con ellas, no sólo compartimos, sino que expresamos, sabemos, aprendemos, nos relacionamos de una manera que nunca había el hombre pensado. Su surgimiento ha sido un alumbramiento hacia algo muy grande que está a punto de pasarnos, un alumbramiento hacia algo que llevará la humanidad a una etapa nueva de la Tierra. Sin duda, usar las redes sociales, en su justa medida, es bueno para el hombre, pues con ellas puede interactuar con sus símiles. Las redes sociales son la máxima, aún, expresión de la inteligencia humana.
Espero que os haya gustado la reflexión. A mí el mundo de las redes sociales me fascina. Disfrutad leyendo y sed felices comunicándoos.

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